Oporto es una ciudad que llama la atención por su naturaleza. El río Duero la divide en dos y sus puentes han sido siempre uno de sus grandes atractivos.
Entre sus puentes el que más me ha gustado es el llamdo "Luis I". Es obra del belga Théophile Seyrig y por sus características se puede apreciar el toque de su maestro Gustave Eiffel. Este puente fue inaugurado en 1886 y es de visita obligada en Oporto.
Otras de sus particularidades es que dispone de dos alturas de circulación. En la superior se desplaza el metro mientras que la inferior se destina para el resto de tráfico rodado. Los peatones también disponen de su espacio reservado.
Es importanta visitar los alrededores del puente porque Oporto es una ciudad que desprende aroma, color, vida... Es totalmente latina pero con un puntito de carácter británico.


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